¿A quién no se le ha presentado una ocasión tan surrealista de la cuál ha tenido que salir de alguna forma?
Yo desde luego he tenido alguna que otra... Desde situaciones serias de trabajos o exposiciones en las que tuve que dar lo mejor de mí en este sentido hasta situaciones más relajadas pero no menos difíciles. Compartiré con vosotros una de estas últimas que fue de traca:
Un grupo de amigos asistimos a una boda de un conocido nuestro. Tras horas de banquete y barra libre, llegó ese momento de pedir el taxi e irnos a terminar la fiesta a una discoteca...
Llegamos a la discoteca y al ir en traje de chaqueta, los porteros no pusieron pega alguna para dejarnos pasar bien entrada la madrugada.
Una vez dentro, lo bueno (O lo malo) de ir tan arreglado a un local de este tipo -En un día normal para el resto de mortales- es que acabas estando en el punto de mira por la extrañeza que éso provoca...
Pues bien, estábamos todos bailando cuándo, de repente, me veo justo delante mía a una señora de unos 50 años que me dice algo. Al yo poner una cara extraña (La típica que pones cuando no te enteras de nada de lo que te dice) se acerca más a mí y me suelta:
- Perdona, ¿Me das un beso?
Puse cara extraña (bis) y le respondí:
- ¿Qué?
Su respuesta vino de nuevo en forma de pregunta y a la que añadió una breve explicación:
- ¿Qué si me puedes dar un beso? Ya sabes, como en el cuento de la princesa durmiente, en la que el príncipe debe besarla para despertar...
Evidentemente, esta situación me dejó KO durante unos segundos pero reaccioné y le dije:
- No señora, yo es que no soy monárquico...
En ese momento, la cara de extrañeza la puso ella y a ello debemos añadir la perplejidad y risas de mis amigos ante semejante situación.
Tras esto, la mujer me agarró de la chaqueta e intentó convencerme de que hacía calor y de que me la quitara a lo que ya tuve que responder serio y sin tirar de ingenio, diciéndole que me dejara en paz...
Captó el mensaje y siguió su camino mientras yo seguía alucinando y comentando la jugada entre las risas de mis amigos. A partir de ahí, seguimos con nuestra fiesta y no hubo nada más que fuese digno de resaltar.
Esa vez, la situación fue tan surrealista como divertida y no llegó a ser un mal trago pero, resulta increíble cómo puedes llegar a poner en marcha un mecanismo de respuesta tan rápido ante una situación inesperada por completo.
Así que, si os veis en situaciones comprometidas e inesperadas (Más o menos serias) probad a tirar de ingenio, nunca falla y seguramente os marque la salida.
Antuán
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